Testimonio Mari Carmen Plazas
Querida cebra:
«Siempre pensaste que fuiste un caballo pero nunca pudiste galopar a su ritmo. Hoy, con 42 años, sabes que nunca fuiste como ellos, acéptalo. Paradojas de la vida, ahora tu cometido es ponerle voz a lo que tu alma nunca pudo.
Te levantas cada mañana hecha un trapo, lo sabes, tu mente quiere empezar el día pero tu cuerpo no se lo permite, como siempre… Así que no te queda otra que obligarlo.
No sabes explicar cómo es el dolor de un enfermo de Ehlers-Danlos (las cebras) porque, realmente, nunca has tenido otro, pero siempre supiste que no galoparías como ellos, los caballos».
Hola, soy Mari Carmen, la cebra de 42 años que desde hace dos meses sabe que tiene una “Enfermedad Rara”, sin cura, y que no sabe lo que le deparará la vida. Sólo sé que tengo dolores articulares, musculares, óseos y psicológicos, debido a mi falta de colágeno corporal… y que ni los médicos conocen realmente mi enfermedad ni cómo tratarla.
P.D.:
Cita médica: “Cuando escucho cabalgar pienso en caballos, no en cebras”.
Mari Carmen Plazas