Artículos sobre el riesgo de las fluoroquinolonas en las personas con Ehlers-Danlos

Las fluoroquinolonas son un grupo de antibióticos que incluye, entre otros, ciprofloxacino, levofloxacino, moxifloxacino, norfloxacino y ofloxacino. Son medicamentos eficaces para determinadas infecciones, pero también pueden producir efectos adversos importantes que afectan a tejidos como los tendones, la aorta y otras estructuras del tejido conectivo.

Por este motivo, su utilización merece una consideración especial en las personas con síndrome de Ehlers-Danlos (SED) y, en particular, en quienes presentan síndrome de Ehlers-Danlos vascular (SEDv). También existen recomendaciones específicas para las personas con trastorno del espectro hiperlaxo (TEH).

¿Por qué pueden ser especialmente relevantes en el SED y el TEH?

El SED y el TEH engloban un conjunto de trastornos del tejido conectivo relacionados, con alteraciones del colágeno y de otras proteínas de la matriz extracelular. 

Las fluoroquinolonas se han relacionado con efectos adversos sobre estructuras que contienen abundante tejido conectivo, especialmente los tendones. Además, diferentes estudios han encontrado una asociación entre estos antibióticos y determinados problemas cardiovasculares, como el aneurisma y la disección de aorta.

Una revisión sistemática y metaanálisis que incluyó más de 19 millones de participantes encontró que el uso de fluoroquinolonas se asociaba con un aumento del riesgo de aneurisma o disección aórtica y de trastornos en tendones. Los autores señalaron que, en personas con mayor riesgo de enfermedades relacionadas con el colágeno, las fluoroquinolonas deberían evitarse cuando existan alternativas adecuadas.

¿Qué ocurre específicamente en el síndrome de Ehlers-Danlos vascular?

En el SED vascular, la preocupación es especialmente importante debido a la fragilidad arterial característica de esta enfermedad.

Un estudio experimental publicado recientemente investigó directamente los efectos del ciprofloxacino en un modelo animal de SED vascular. Los investigadores observaron una mayor incidencia de disección y rotura arterial en los animales expuestos al medicamento y alteraciones en el colágeno y en la matriz extracelular.

Aunque los resultados de un modelo animal no pueden trasladarse directamente a todas las personas con SED, los autores consideran que estos hallazgos respaldan firmemente la recomendación de evitar las fluoroquinolonas en el SED vascular siempre que existan alternativas terapéuticas apropiadas.

¿Significa esto que una persona con SED nunca puede tomar ciprofloxacino?

No exactamente.

Es importante diferenciar entre decir que un medicamento está contraindicado de forma absoluta y decir que debe evitarse o utilizarse únicamente cuando los beneficios superen claramente los riesgos.

Las recomendaciones de las agencias reguladoras han ido en esta segunda dirección para las personas con determinados factores de riesgo relacionados con el tejido conectivo.

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ha incluido al síndrome de Ehlers-Danlos entre las enfermedades del tejido conectivo que pueden aumentar el riesgo de determinadas complicaciones asociadas a las fluoroquinolonas. En estas personas, recomienda que estos antibióticos se utilicen solo cuando los beneficios esperados superen los riesgos y después de considerar otras alternativas terapéuticas.

Por tanto, tener un diagnóstico de SED no significa que una persona deba suspender por su cuenta un tratamiento que ya le hayan prescrito. La decisión debe realizarse de forma individualizada por el profesional sanitario, teniendo en cuenta el tipo de SED, la infección que se está tratando, las alternativas disponibles y los factores de riesgo de cada paciente.

¿Y qué ocurre con el trastorno del espectro hiperlaxo?

En el TEH también se recomienda ser prudente con las fluoroquinolonas.

Una revisión científica sobre las manifestaciones y el manejo respiratorio del SED y del trastorno del espectro hiperlaxo incluye específicamente la recomendación de evitar las fluoroquinolonas en estos pacientes, debido a sus posibles efectos sobre los tendones y sobre el sistema cardiovascular.

Esto no significa que todas las personas con TEH tengan el mismo riesgo ni que exista una contraindicación absoluta para cualquier fluoroquinolona. Sin embargo, cuando existe una alternativa antibiótica adecuada, es razonable que el médico valore preferentemente esa alternativa.

¿Qué antibióticos pertenecen a este grupo?

Entre las fluoroquinolonas de uso sistémico se encuentran:

  • Ciprofloxacino
  • Levofloxacino
  • Moxifloxacino
  • Norfloxacino
  • Ofloxacino

Existen otras fluoroquinolonas y presentaciones específicas, por lo que ante cualquier duda es recomendable consultar el principio activo del medicamento.

¿Qué síntomas deberían hacernos consultar?

Las autoridades sanitarias han advertido de diferentes efectos adversos potencialmente graves asociados a las fluoroquinolonas.

Durante o después de un tratamiento, se debe consultar rápidamente con un profesional sanitario si aparecen síntomas como:

  • Dolor o inflamación de un tendón, especialmente en el tendón de Aquiles.
  • Dificultad para caminar o cargar peso debido a dolor tendinoso.
  • Dolor repentino e intenso en el pecho, abdomen o espalda.
  • Síntomas neurológicos nuevos o importantes.
  • Otros síntomas graves o inesperados durante el tratamiento.

Ante síntomas compatibles con una complicación vascular grave, debe solicitarse atención médica urgente.

Un mensaje importante para pacientes

Si tienes síndrome de Ehlers-Danlos o trastorno del espectro hiperlaxo, es recomendable informar siempre al profesional sanitario de tu diagnóstico antes de iniciar un tratamiento con una fluoroquinolona.

No suspendas ni cambies un antibiótico por tu cuenta. Si te han prescrito ciprofloxacino, levofloxacino, moxifloxacino u otra fluoroquinolona, puedes preguntar a tu médico o farmacéutico: “Tengo un trastorno del tejido conectivo. ¿Existe una alternativa antibiótica adecuada que no sea una fluoroquinolona?”

La decisión debe valorar tanto los posibles riesgos del medicamento como los riesgos de no tratar adecuadamente la infección.

En resumen

Las fluoroquinolonas no deben considerarse un tratamiento de primera elección cuando existe una alternativa adecuada en personas con SED o TEH, especialmente en el SED vascular.

La evidencia científica disponible, las recomendaciones de organismos reguladores y los datos específicos obtenidos en modelos de SED vascular justifican adoptar una actitud de precaución y evitar estos antibióticos cuando sea posible, sin convertir esta recomendación en una contraindicación absoluta para todos los pacientes y todos los subtipos de SED.


Fuentes científicas y organismos reguladores

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