El 14 de agosto tuvo lugar un webinar sobre el síndrome de congestión pélvica y los síndromes compresivos vasculares, con especial atención a su diagnóstico, tratamiento y relación con el síndrome de Ehlers-Danlos. El webinar, organizado por EDS Awareness, estuvo a cargo del profesor Whiteley, cirujano vascular en el Reino Unido.
En el webinar, Whiteley explica que la congestión pélvica se produce principalmente por reflujo venoso debido a válvulas incompetentes, lo que genera varices pélvicas y estasis sanguínea. Esta acumulación puede provocar dolor pélvico crónico, generalmente sordo, persistente o intermitente, además de síntomas abdominales, gastrointestinales, hemorroides recurrentes, varices atípicas e incluso neuralgia del nervio pudendo. Tanto hombres como mujeres pueden presentar varices pélvicas, aunque las manifestaciones pueden diferir.
Uno de los principales mensajes del webinar es la necesidad de distinguir entre reflujo venoso y los síndromes compresivos vasculares, como el síndrome del cascanueces. Whiteley advierte que ambos conceptos se confunden con frecuencia y que esta confusión puede conducir a tratamientos innecesarios, especialmente a la colocación de stents.
Para diagnosticar el reflujo, defiende el uso del ultrasonido dúplex realizado en posición vertical, ya que permite observar el flujo sanguíneo y los cambios derivados de la postura. Señala que pruebas como la resonancia magnética, la tomografía o el IVUS ((Ultrasonido Intravascular), especialmente cuando se realizan con el paciente acostado, pueden identificar alteraciones anatómicas pero no demostrar adecuadamente el comportamiento funcional del flujo venoso.

En cuanto al tratamiento, la embolización mediante coils se presenta como una opción eficaz para venas incompetentes seleccionadas, siempre después de una evaluación rigurosa. Sin embargo, se recuerda que es un procedimiento irreversible y que un diagnóstico incorrecto puede producir resultados insatisfactorios. Los stents deben reservarse para casos con compresión vascular verdaderamente demostrada.
En pacientes con SED, la fragilidad vascular puede favorecer problemas venosos y complicar la cirugía abierta. Según la experiencia expuesta, los tratamientos endovenosos pueden ofrecer buenos resultados cuando se realizan con técnicas cuidadosas y mínimamente invasivas.
La conclusión central es que el éxito terapéutico depende de identificar correctamente el mecanismo responsable de los síntomas. Whiteley recomienda buscar especialistas con experiencia específica en enfermedad venosa pélvica y vinculados a investigación actual, evitando intervenciones basadas únicamente en hallazgos anatómicos sin confirmación funcional.
Podéis ver el webinar completo (en inglés) en el canal de youtube de EDS Awareness,
