Publicado un nuevo artículo científico sobre la relación entre síndromes de Ehlers-Danlos y síndrome de activación mastocitaria

Un nuevo artículo científico centrado en analizar la relación entre síndrome de Ehlers-Danlos y síndrome de activación mastocitaria ha sido publicado recientemente en la Revista Clínica Española con el título “Asociación entre síndromes de Ehlers-Danlos y síndrome de activación mastocitaria. ¿Existe evidencia científica?”1.

En este artículo participa como autor el Profesor Dr. Marc Stefan Dawid-Milner, miembro del Comité Médico Asesor de ANSEDH y especialista en la Unidad de Neurofisiología del Sistema Nervioso Autónomo del CIMES, el Centro de Investigaciones Médico Sanitarias de la Universidad de Málaga.

 

SED, SAM y la evidencia científica: las claves

El artículo revisa y evalúa de forma exhaustiva la bibliografía científica disponible hasta la fecha que confirme si los síndromes de Ehlers-Danlos (SED) y el síndrome de activación mastocitaria (SAM) pueden estar relacionados, una cuestión que desde hace años genera muchas dudas entre las personas con SED, especialmente a quienes presentan síntomas sin explicación de disautonomía, reacciones de tipo alérgico, trastornos digestivos, dolor o afectación multisistémica.

 

Disautonomía en los pacientes con SED

La disautonomía es un término paraguas que engloba distintos trastornos del sistema nervioso autónomo (SNA) el encargado de realizar las acciones involuntarias del organismo. Esto implica que el SNA no funciona correctamente, lo que puede provocar síntomas en varios órganos y sistemas del cuerpo. Varios estudios muestran que estos síntomas son más frecuentes en personas con SED, sobre todo en el subtipo hipermóvil (SEDh).

Todavía no se sabe con certeza por qué aparece la disautonomía en el SED, pero existen varias teorías:

  • Laxitud de los vasos sanguíneos: los vasos más flexibles del SED provocan acumulación de sangre en las piernas al estar de pie, dificultando el retorno sanguíneo y generando síntomas de intolerancia ortostática, es decir, dificultad para mantenerse en pie, como mareos o fatiga.
  • Neuropatía de fibra fina: el sistema nervioso periférico no envía bien las señales que controlan la tensión y la contracción de los vasos, lo que dificulta mantener la postura o realizar esfuerzos, y provoca dolor o trastornos gastrointestinales, entre otros síntomas.
  • Fallo de los receptores catecolaminérgicos: los sensores que indican al cuerpo cómo reaccionar ante cambios de postura o esfuerzo funcionan mal, por lo que la respuesta cardiovascular es insuficiente.

Recientemente se han propuesto dos nuevas hipótesis:

  • Fugas de líquido cefalorraquídeo: provocadas por tejido conectivo anómalo, que generan síntomas como cefalea al estar de pie, náuseas, fatiga y otros signos de hipotensión intracraneal.
  • Síndrome de activación mastocitaria (SAM): la activación crónica de los mastocitos podría contribuir a los síntomas de disautonomía. Esta hipótesis es la que se evalúa en esta revisión.

 

SAM: qué es, qué son los mastocitos y por qué son importantes

Los mastocitos son células del sistema inmunitario que ayudan a defendernos y a reparar los tejidos cuando hay daño. Cuando se activan, liberan sustancias que participan en la inflamación. Si esta activación se vuelve continua o descontrolada, puede provocar síntomas en distintos órganos del cuerpo, lo que se conoce como síndrome de activación mastocitaria (SAM).

¿Cómo se diagnostica el SAM?

Para diagnosticar el SAM, los expertos tienen en cuenta tres aspectos:

1.     La presencia de síntomas típicos de SAM que afecten como mínimo a dos sistemas orgánicos y que sean repetidos o graves.

2.     La confirmación mediante análisis de sangre el aumento de la triptasa: un 20% más o más de 2 ng/ml respecto a su valor cuando no se tienen síntomas.

3.     Que los síntomas mejoren con tratamientos dirigidos a los mastocitos.

El problema es que algunas de estas pruebas son difíciles de realizar en el momento adecuado, por lo que algunos casos pueden pasar desapercibidos.

¿Cómo se trata el SAM?

El tratamiento se organiza en una escala terapéutica, según la intensidad de los síntomas. Se empieza normalmente con antihistamínicos y, si no es suficiente, se añaden otros medicamentos como otros antihistamínicos, cromoglicato, anti-leucotrienos, ketotifeno o antiinflamatorios. En los casos más graves se utilizan tratamientos más específicos. La idea es adaptar el tratamiento a cada persona.

 

¿Están relacionados los SED y el SAM? Las 3 bases del análisis

Los autores analizan esta posible relación desde varios puntos de vista. Por un lado, describen una base biológica común: los fibroblastos (células del tejido conectivo) y los mastocitos conviven y se comunican de forma constante en los tejidos, y esta interacción es clave tanto en la reparación como en la inflamación crónica. Por otro lado, revisan estudios clínicos que muestran que las personas con SED, especialmente el tipo hipermóvil, presentan con mayor frecuencia síntomas compatibles con activación mastocitaria. Además, el artículo recoge investigaciones recientes que apuntan a una posible conexión genética entre ambas entidades, aunque este campo todavía está en desarrollo.

Base biológica: ¿qué relación hay entre el tejido conectivo y los mastocitos?

El artículo explica que los fibroblastos (células clave del tejido conectivo) y los mastocitos conviven y se comunican constantemente en los tejidos. Esta relación es esencial para la cicatrización y la reparación de los tejidos.
Sin embargo, si los mastocitos se activan de forma crónica, los fibroblastos pueden producir demasiado colágeno, lo que contribuye a procesos inflamatorios y de fibrosis. Se ha visto que este mecanismo participa en varias enfermedades así como en la formación de queloides, típicos de algunos subtipos de SED.

Base clínica: ¿qué se ha observado en personas con SED?

Diversos estudios han descrito que las personas con SED presentan con más frecuencia síntomas que también se ven en el SAM, como:

  • Migrañas y dolores de cabeza
  • Urticaria, rinitis, sinusitis o asma
  • Problemas digestivos, como esofagitis, enfermedad celíaca o trastornos digestivos funcionales
  • Alteraciones ginecológicas o urológicas
  • Síntomas cardiovasculares como síncopes o taquicardia al cambiar de postura (PoTS, por su abreviatura en inglés).

Algunos trabajos hablan de la posible “tríada” SED–PoTS–SAM, pero los resultados varían mucho según los criterios utilizados.

Se concluye que actualmente no hay evidencia científica definitiva que demuestre la asociación entre los síntomas de SED y SAM. Los estudios realizados hasta ahora para relacionar esta coincidencia de síntomas en los pacientes con SED tienen limitaciones: pocos pacientes, criterios diagnósticos distintos y pruebas difíciles de medir. Además, los biomarcadores clásicos del SAM no siempre funcionan bien en enfermedades crónicas como el SED. Se están investigando nuevos marcadores que podrían ser más útiles en el futuro.

No se niega esta conexión, sino que se destaca que se necesitan más estudios bien diseñados, con criterios diagnósticos claros y biomarcadores fiables, para poder confirmar o descartar esta relación entre SED y SAM.

Base molecular: ¿existe una base genética común?

El SED hipermóvil, cuya causa genética aún no se conoce, podría ser la clave para establecer si podría compartir un origen genético común entre SED y SAM.

Se han planteado dos grandes hipótesis:

  • La primera es que, en personas con SED, los mastocitos sufran cambios genéticos adquiridos a lo largo de la vida, lo que podría explicar la gran variedad de síntomas.

  • La segunda hipótesis es que existan variantes genéticas heredadas que predispongan tanto al SEDh como al SAM. Estudios recientes sugieren que podría existir un componente inmunológico y mastocitario en el SEDh y que habría por tanto una base genética compartida entre el SEDh y el SAM.

Los autores plantean una idea importante: el SAM no sería la causa del SED, sino que podría aparecer como consecuencia del daño crónico del tejido conectivo. Es decir, los mastocitos se activarían inicialmente para intentar reparar el tejido, pero esa activación mantenida acabaría provocando síntomas de SAM.

 

Conclusiones

Recordemos la pregunta inicial que se plantea en esta revisión: ¿hay evidencia científica de una relación entre los SED y el SAM? La respuesta de los autores es clara y prudente: los datos actuales sugieren que podría existir una relación entre el SED y el SAM, pero todavía no está científicamente demostrada. Los SED y el SAM comparten síntomas y mecanismos biológicos que podrían estar implicados. También empiezan a aparecer datos que apuntan a una posible conexión a nivel genético, aunque todavía son preliminares.

Para confirmar esta relación se necesitan más estudios y mejor diseñados; con diagnósticos de ambas patologías claros y consensuados; y pruebas y biomarcadores adecuados, especialmente pensados para síntomas crónicos.

 

¿Por qué es relevante este artículo?

Este trabajo es relevante porque ayuda a poner orden en un tema complejo como el de la sintomatología de SAM y disautonomía que se solapa en pacientes con SED y para la que aún no se ha podido encontrar explicación; aporta una visión crítica basada en la evidencia científica; y señala las líneas de investigación futuras que podrían mejorar el diagnóstico y el abordaje de los síntomas de SAM en personas con SED.

 

1Cita del artículo: J.A. Cuenca-Gómez, M.S. Dawid-Milner, R. Sánchez-Martínez, Asociación entre síndromes de Ehlers-Danlos y síndrome de activación mastocitaria. ¿Existe evidencia científica?, Revista Clínica Española, Volume 226, Issue 2, 2026, 502457, ISSN 0014-2565, https://doi.org/10.1016/j.rce.2025.502457. (https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0014256525002206)

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