El pasado jueves 26 de marzo las socias de Catalunya asistieron gracias al programa de Apropa Cultura al espectáculo de Manon Lescaut de Giacomo Puccini en el Gran Teatre del Liceu, ópera en cuatro actos estrenada en 1893 en el Teatro Regio de Turín, está basada en la obra L’histoire du chevalier des Grieux et Manon Lescaut (1731), del abad Prévost, que también fue la inspiración para la ópera Manon, de Jules Massenet.

Manon Lescaut fue su tercera ópera y la que representó su primer gran éxito. Le otorgó una fama duradera y marcó el comienzo de una fructífera colaboración con los libretistas Luigi Illica y Giuseppe Giacosa, con quienes escribiría tres obras maestras: La bohème (1896), Tosca (1900) y Madama Butterfly (1904).
Cuando Manon conoce al joven estudiante Des Grieux, se enamoran y huyen juntos, pero cuando el anciano Geronte le ofrece a Manon una vida de riqueza y lujo, ella se detiene y elige esa vida de placeres. Sin poder olvidar a Des Grieux, intentan escapar juntos, pero antes de que puedan huir, Geronte hace arrestar a Manon. Escapan nuevamente, sin saberlo, hacia el infierno. Manon colapsa de agotamiento y muere en los brazos de Des Grieux mientras le dice que lo ama. Todos los esfuerzos han sido en vano.
La partitura, suntuosa y rica en colores, se caracteriza por su vitalidad juvenil y está llena de melodías gloriosas: desde el apasionado dúo de Des Grieux y Manon “Vedete? io son fedele” hasta la desoladora aria final de Manon “Sola, perduta, abbandonata”, pasando por “Donna non vidi mai” del acto I o “In quelle trine morbide” del acto II.
La puesta en escena de Àlex Ollé tiene su origen en la Ópera de Frankfurt. En la introducción previa, unos vídeos nos muestran a Manon y a su hermano Lescaut cruzando una valla fronteriza como inmigrantes ilegales. El acoso que ella sufre por su belleza y atractivo físico desembocará en abuso y explotación. Con el vestuario urbano de Lluc Castells y la escenografía de Alfons Flores, Ollé traslada a estos personajes inflamados de amor y dudas entre la virtud y los placeres por una estación de autobuses, un club de bailarinas de pole dance donde Manon es la estrella, o celdas claustrofóbicas como antesala de la deportación. La constante presencia de grandes letras con la palabra LOVE recuerda esta pasión amorosa imprevisible como hilo conductor de la ópera.
Asmik Grigorian, una de las mejores sopranos de la actualidad, fue la protagonista ofreciendo una gran interpretación vocal y escénica. Inocente y vulnerable, la Manon que Ollé dibuja para Grigorian expresa, junto con el tenor Ivan Gyngazov, frivolidad y pasión firme con intensidad. Un auténtico broche de oro en la temporada del Gran Teatre del Liceu.
Una vez más damos gracias al programa Apropa Cultura por ofrecernos la oportunidad de acceder a espectáculos de mayor calibre y calidad.
